
El hormigón impreso se agrieta, sobre todo, porque el hormigón encoge al fraguar y necesita juntas por donde romper de forma controlada. Cuando faltan juntas, la base está mal compactada, el espesor es escaso o el curado se hace con calor y viento, la losa rompe por donde quiere.
La buena noticia es que casi todas las grietas se evitan en obra. Te explicamos por qué aparecen, qué fisuras son normales y cuándo hay que preocuparse.
Por qué se agrieta el hormigón
El hormigón fresco lleva más agua de la que necesita el cemento para fraguar. Al evaporarse esa agua, la losa encoge: del orden de medio milímetro por cada metro de longitud. En un patio de 10 metros eso supone unos 5 mm. Como la losa está apoyada y rozando con la base, no puede encoger libremente y acumula tensiones.
Cuando la tensión supera la resistencia del hormigón joven, aparece una grieta. No es un defecto del material: es su comportamiento normal. Lo que distingue una obra bien hecha es que esa rotura ocurra donde nosotros decidimos, en una junta recta y discreta, y no en mitad del dibujo.
A la retracción se suman los cambios de temperatura entre el día y la noche, que en verano en la provincia superan con facilidad los 20 grados, los asientos del terreno y las cargas de los vehículos.
Tipos de fisura y qué las causa
Retracción plástica: las primeras horas
Fisuras cortas, superficiales y a menudo paralelas que aparecen el mismo día del vertido. Las provoca una evaporación muy rápida por sol directo, viento o baja humedad. Es el riesgo típico de hormigonar al mediodía en julio o con viento seco.
Por eso en verano programamos el vertido a primera hora y protegemos la superficie; lo contamos en nuestra guía sobre la mejor época para instalar hormigón impreso.
Retracción por secado: las primeras semanas
Grietas rectas que cruzan un paño de lado a lado. Aparecen días o semanas después y casi siempre indican que las juntas están demasiado separadas o se cortaron tarde, cuando el hormigón ya se había roto por dentro.
Asiento de la base
Grietas con escalón, un lado más bajo que el otro, a veces con un hundimiento visible. La causa es una base mal compactada o un relleno que ha cedido. El caso más típico: la zanja de una tubería o de un cable que se rellenó con tierra suelta.
Sobrecarga
Roturas en esquinas y bordes, o grietas en zonas de rodadura. Aparecen cuando entra un vehículo más pesado del previsto o el espesor es insuficiente para el uso. Una losa de 10 cm pensada para personas no está hecha para que aparque una furgoneta.
Esquinas, arquetas y encuentros
Grietas diagonales que nacen en una esquina entrante, en el vértice de una arqueta o junto a un pilar. Son puntos donde se concentran tensiones y donde faltó una junta o una separación perimetral.
Raíces y heladas
Pinos, chopos o moreras cercanos pueden levantar la losa con los años. Las heladas, en cambio, rara vez agrietan un impreso bien sellado: si hacen daño, suele ser en forma de descascarillado superficial cuando el agua entra en un hormigón poroso o mal sellado.
Microfisuras en red
Una red fina de fisuras superficiales, parecida a la piel de cocodrilo, que solo afecta a la capa de color. Suele deberse a un exceso de agua en la superficie durante el acabado. Es estética y no compromete la losa.
Las juntas: tipos, separación y profundidad
Las juntas son la herramienta principal contra las grietas. Hay tres tipos y cada una cumple una función:
| Tipo de junta | Función | Cómo se hace |
|---|---|---|
| Retracción | Debilita la losa en línea recta para que rompa ahí | Corte con disco a 1/4–1/3 del espesor en las primeras 24–48 h |
| Dilatación o perimetral | Separa la losa de muros, pilares, arquetas y bordillos | Banda de material compresible en todo el espesor antes de verter |
| Constructiva | Une dos vertidos de días distintos | Borde encofrado, a ser posible coincidiendo con una de retracción |
Cada cuánto se ponen las juntas
Una regla muy extendida es no separar las juntas más de 24 a 30 veces el espesor de la losa. Para una losa de 10 cm salen paños de unos 2,5–3 metros; para 15 cm, de hasta 4–4,5 metros. Además:
- Los paños deben ser lo más cuadrados posible: el lado largo no debería superar 1,5 veces el corto.
- Toda esquina entrante, en L, necesita una junta que nazca en su vértice.
- Arquetas, sumideros y pilares se rodean con junta o se unen a una junta cercana.
- Las juntas se alinean con las líneas del molde para que queden prácticamente invisibles.
El mito del patio «sin juntas»
Ni las fibras ni el mallazo evitan la retracción. El mallazo mantiene cerradas las fisuras que se forman, pero no impide que se formen. Un pavimento continuo de 80 m² sin juntas acabará agrietado, y lo hará en mitad del dibujo.
Ejemplo: cómo repartimos las juntas en un patio
Pongamos un patio peatonal de 9 × 6 metros con una losa de 10 cm, pegado a la fachada por uno de sus lados largos y con una arqueta cerca de una esquina.
- Separación máxima: con 10 cm de espesor, no más de 2,5–3 metros entre juntas.
- Reparto: tres paños a lo largo y dos a lo ancho, es decir, seis paños casi cuadrados de unos 3 × 3 m.
- Junta perimetral: banda compresible a lo largo de la fachada y alrededor de los pilares del porche.
- Arqueta: la rodeamos con junta y llevamos un corte desde su vértice hasta la junta más cercana.
- Disimulo: elegimos dónde cortar siguiendo las líneas del molde, para que los cortes queden dentro del dibujo.
Si ese mismo patio tuviera forma de L, añadiríamos una junta naciendo en la esquina interior. Es justo el punto donde, sin ella, aparecería la primera grieta diagonal.

Base, espesor, armado y curado
Las juntas resuelven la retracción, pero hay grietas que nacen debajo de la losa o en las horas posteriores al vertido:
- Base compactada: zahorra en tongadas y bien compactada, con especial cuidado en zanjas y rellenos.
- Espesor uniforme: una losa de 10 cm que en un punto se queda en 6 cm romperá justo ahí. El espesor se controla con maestras y regla.
- Armado en su sitio: el mallazo debe ir sobre separadores, dentro del hormigón. Si queda pisado en el fondo, no trabaja.
- Sin añadir agua en obra: un hormigón más líquido es más cómodo de extender, pero retrae más y es menos resistente.
- Curado: mantener la humedad los primeros días, protegiendo del sol y del viento, reduce mucho la fisuración temprana.
Son los puntos que vigilamos en cada obra de hormigón impreso en Toledo y su provincia. No se ven el día de la entrega, pero son los que deciden si dentro de cinco años el patio sigue sin una grieta fuera de sus juntas.
¿Hay que sellar las juntas?
Las juntas cortadas con disco son una ranura de pocos milímetros. En un patio peatonal pueden quedarse abiertas y, protegidas por el sellado de resina del pavimento, funcionan bien durante años.
Conviene rellenarlas con masilla en tres casos: cuando el agua corre por la junta hacia la fachada, en playas de piscina y en garajes, donde entran suciedad y aceite. La masilla debe ser elástica, nunca mortero, porque la junta tiene que poder abrirse y cerrarse.
En cada resellado, revisa también las juntas: si la masilla se ha despegado o ha crecido hierba, es el momento de limpiarlas y renovarlas.
¿Cuándo es grave una grieta?
| Lo que ves | Qué suele indicar | Qué hacer |
|---|---|---|
| Fisura dentro de la junta cortada | La junta ha funcionado | Nada: es lo previsto |
| Fisura capilar (< 0,3 mm) sin escalón | Retracción, estética | Sellar si molesta o entra agua |
| Grieta de 0,3–1 mm estable | Faltó una junta o se cortó tarde | Sellar y vigilar |
| Grieta > 1 mm, con escalón o que crece | Asiento de base o sobrecarga | Revisar la base antes de reparar |
| Red fina superficial | Exceso de agua en el acabado | Resellado; es estética |
Para saber si una grieta está activa, marca con lápiz sus extremos y la fecha, o pega un pequeño testigo de yeso que la cruce. Si en unas semanas la grieta pasa la marca o el testigo se rompe, se está moviendo.
Qué preguntar a tu instalador para evitar grietas
Antes de contratar, estas seis preguntas te dirán mucho de cómo se va a ejecutar tu pavimento:
- ¿Qué espesor tendrá la losa en cada zona y qué armado lleva?
- ¿Cómo se prepara y se compacta la base, sobre todo en zanjas y rellenos?
- ¿Dónde irán las juntas y a qué distancia? ¿Me hacéis un croquis?
- ¿Cuándo se cortan las juntas y a qué profundidad?
- ¿Lleváis junta perimetral contra muros, pilares y arquetas?
- ¿Cómo protegéis el hormigón si el día de vertido hace calor o viento?
Si las respuestas son concretas, vas bien. Si la respuesta a casi todo es «no hace falta», busca otra opinión.
Qué hacer si tu pavimento ya tiene grietas
Lo primero es no taparlas con silicona transparente o cemento: quedan peor y dificultan la reparación posterior. Según el tipo de grieta, las soluciones habituales son:
- Sellado de fisuras con resina o masilla elástica teñida en el color del pavimento.
- Cosido de grietas con grapas de acero en grietas estables de cierto ancho.
- Reconstrucción del paño cuando hay asiento: se corta, se rehace la base y se vuelve a imprimir con el mismo molde.
- Repigmentación y resellado del conjunto, para que la zona reparada no se distinga.
Si tu pavimento ya presenta grietas, en nuestro servicio de reparación de hormigón impreso explicamos cómo diagnosticamos la causa y cómo integramos la reparación en el dibujo y en el color existentes.
¿Tienes grietas o vas a pavimentar?
Revisamos tu pavimento o tu proyecto, te explicamos la causa de las fisuras y te proponemos la solución por escrito.
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