Playa de piscina con pavimento de hormigón poroso de árido visto

Si tu patio acumula agua, la diferencia clave es esta: el hormigón impreso es impermeable y evacúa el agua por pendiente hacia un desagüe, mientras que el hormigón poroso deja que el agua lo atraviese y se filtre al terreno.

El impreso gana en estética, resistencia y limpieza; el poroso, donde no se puede dar pendiente o no hay dónde llevar el agua. En muchas parcelas la mejor solución es combinarlos.

Cómo funciona cada uno

Hormigón impreso: losa cerrada, agua por la superficie

Es una losa de hormigón denso y armado, con una capa de color en superficie, el relieve de un molde y una resina de sellado. No deja pasar el agua: toda la lluvia escurre por encima. Por eso necesita una pendiente del 1,5–2 % hacia un punto de recogida, como una canaleta, un sumidero o una zona de jardín.

Cuando un patio de hormigón impreso encharca, casi nunca es culpa del material, sino de una pendiente mal replanteada o de un desagüe mal situado. Lo explicamos en detalle en la guía de pendiente y desagüe en hormigón impreso.

Hormigón poroso: la lluvia atraviesa la losa

Se fabrica con cemento y un árido de tamaño uniforme, sin arena o con muy poca. Al no haber finos que rellenen los huecos, quedan poros interconectados que ocupan en torno al 15–25 % del volumen. El agua cae, atraviesa la losa en segundos y pasa a una base de grava abierta y, de ahí, al terreno.

Para que funcione, lo de abajo también tiene que drenar. Sobre una arcilla compacta que no absorbe, hay que añadir un tubo drenante en la base que lleve el agua a otro sitio.

Probeta cortada de hormigón poroso con huecos entre áridos

Comparativa punto por punto

CriterioHormigón impresoHormigón poroso
DrenajePor pendiente y desagüesA través de la losa
EstéticaMoldes de piedra, madera, adoquín; amplia carta de coloresÁrido visto, aspecto natural; menos opciones de color
ResistenciaAlta: soporta coches con el espesor adecuadoMenor: peatones y vehículos ligeros
TexturaRelieve del molde, superficie selladaRugosa y abierta, antideslizante por sí misma
Limpieza y manchasFácil: el sellado repele aceite y suciedadLas manchas entran en los poros
MantenimientoLimpieza y resellado cada 3–5 añosLimpieza para evitar que se tapen los poros
Charcos y hieloSin charcos si la pendiente es correctaSin lámina de agua en superficie
Necesita desagüeSíNo, si el terreno absorbe

En coste por metro cuadrado se mueven en órdenes de magnitud parecidos. Lo que más cambia el precio en ambos casos es la base: el poroso necesita una capa drenante gruesa y el impreso, canaletas y una buena compactación.

Cómo se instala cada uno

Hormigón impreso

Excavación y base de zahorra compactada, encofrado con pendientes, mallazo y vertido. Después se espolvorea el color, se aplica el desmoldeante y se imprime con el molde. Al día siguiente se cortan las juntas y, a los pocos días, se lava y se sella. El proceso admite cierto margen de tiempo para trabajar la superficie.

Hormigón poroso

La excavación suele ser más profunda, porque la base de grava abierta hace de depósito mientras el agua se infiltra. Encima va un geotextil si el terreno lo pide y, después, la losa porosa, que no se vibra ni se fratasa: se extiende y se compacta ligeramente para no cerrar los poros.

El punto crítico es el curado. Con tantos huecos, el poroso pierde agua muy deprisa y hay que cubrirlo con plástico nada más terminar, durante varios días. En verano, con calor y viento, la ventana de trabajo es muy corta y conviene hormigonar a primera hora.

Coste a lo largo de los años

El precio de partida es parecido, pero cada material tiene su propio gasto con el paso del tiempo:

Si el terreno obliga a una base drenante muy gruesa para el poroso, o a una red de canaletas larga para el impreso, ese dato inclina la balanza más que el precio por metro de la losa.

Cuándo elegir hormigón impreso

Si estás en este caso, en la página principal tienes nuestro trabajo con hormigón impreso decorativo: moldes, colores y cómo resolvemos las pendientes desde el replanteo.

Cuándo elegir hormigón poroso

Explicamos cómo lo instalamos, qué base lleva y qué rendimiento de drenaje ofrece en nuestro servicio de hormigón poroso drenante.

Combinar los dos en la misma parcela

En muchas viviendas unifamiliares la solución más equilibrada es mixta:

La transición se resuelve con un bordillo o una junta, y conviene que el poroso no reciba tierra del jardín cuando llueve: es lo que antes tapa sus poros.

Ejemplos según el tipo de parcela

Patio cerrado en una casa de pueblo

Muros en tres lados, la casa en el cuarto y sin conexión a pluviales. Si hay un punto de vertido permitido, impreso con pendiente hacia un sumidero. Si no hay dónde llevar el agua, poroso sobre una base drenante, o impreso con un pozo de filtración en el punto bajo.

Chalet con jardín y entrada de coche

Impreso en la entrada de coche y en la terraza pegada a la casa, con pendiente hacia el jardín. Caminos y aparcamiento de visitas en poroso, que recoge el agua del resto sin canaletas.

Aparcamiento de una casa rural o un restaurante

En superficies grandes, recoger toda la lluvia exige mucha canaleta. El poroso resuelve el drenaje y el impreso queda para accesos peatonales, terrazas y entradas, donde más importa la imagen.

Piscina

Funcionan los dos. El impreso permite imitar piedra o madera y se limpia mejor de cremas y hojas; el poroso seca al instante bajo el pie. La decisión suele depender del diseño y del mantenimiento que prefieras.

Invierno y verano: cómo se comportan

En invierno, el impreso bien sellado y con pendiente resiste las heladas sin problema: el agua no se queda en la superficie ni penetra en la losa. El poroso también, siempre que la base drene; si el agua no puede salir y la base se satura, el hielo puede dañar la losa.

En verano, los dos se calientan menos cuanto más claro es el color. El poroso, al secarse por dentro tras la lluvia o el riego, puede refrescar algo la superficie. En el impreso, los tonos arena, beige o gris claro son los más agradables para pisar descalzo.

Errores y mitos frecuentes

«El hormigón impreso siempre encharca»

Encharca cuando no tiene pendiente o el desagüe está mal situado. Bien replanteado, se seca en minutos.

«El poroso no necesita mantenimiento»

Necesita menos, pero no cero. El polvo, la tierra y las hojas van tapando los poros. Un barrido regular y una limpieza con agua a presión o aspirado cada uno o dos años mantienen su capacidad de drenaje.

«Puedo sellar el poroso con resina para que brille»

Una resina que forma película tapa los poros y anula el drenaje. Como mucho, admite hidrofugantes de impregnación que no cierran la superficie.

«El poroso funciona sobre cualquier terreno»

Si debajo hay una arcilla que no absorbe y no se añade drenaje, el agua se queda en la base y acaba saliendo por los bordes o reblandeciendo el terreno.

«Con poroso ya no tengo que pensar en el agua»

El agua que atraviesa la losa tiene que ir a algún sitio. En parcelas con mucha superficie pavimentada o en tormentas fuertes, la base debe dimensionarse para almacenar esa lluvia mientras se infiltra. Es parte del cálculo de la obra, no un detalle.

Cinco preguntas para decidir

  1. ¿Puedo dar pendiente y tengo dónde llevar el agua? Si es así, el impreso es la opción más versátil.
  2. ¿Van a entrar coches o furgonetas a diario? Impreso, con el espesor adecuado.
  3. ¿Quiero un diseño concreto de piedra, madera o adoquín? Impreso.
  4. ¿El terreno absorbe y quiero devolver el agua al suelo? Poroso.
  5. ¿Es una superficie grande, sin red de pluviales cerca? Poroso, o una combinación de los dos.
Resumen: elige hormigón impreso si buscas diseño, resistencia y limpieza, y puedes dar pendiente hacia un desagüe. Elige hormigón poroso si el agua no tiene salida, quieres que vuelva al terreno o el espacio es grande. En la mayoría de parcelas, combinar los dos da el mejor resultado.

¿No sabes qué pavimento encaja en tu patio?

Visitamos la parcela, vemos por dónde va el agua y te proponemos la solución por escrito, con impreso, poroso o ambos.

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